Estudios en el extranjero, novedades

06/04/2023

El primero de marzo, me mudé a un Wohnheim (un dormitorio) en una universidad de Alemania. Siempre que tengo la oportunidad de aprender un idioma, en el extranjero, me comprometo conmigo misma a enfocarme en las metas lingüísticas en lugar de mis ansiedades. Como resultado de las experiencias pasadas, también me comprometí a intentar detenerme y estar en el presente, en vez de desear estar en cualquier otro lugar. Tres meses después, he notado que he crecido muchísimo. Todos los esfuerzos para aprender nuevos hábitos que me costaron tanto adoptar, ahora son mucho más fáciles. Una razón importante es que ahora estoy en un ambiente educativo que me deja sentirme segura, reconocida, y motivada. Dos de estas motivaciones son que estoy rodeada de oportunidades para crecer en los idiomas y también tener un tiempo y un lugar para enfocarme en lo mejor.

Una de las razones principales por la cual he decidido ser una estudiante de intercambio en una universidad de Alemania es porque yo quiero estar en un lugar dónde yo pueda hablar y mejorar el conocimiento de los idiomas que hablo. Y esto, lo he podido encontrar en Alemania. En mi primera semana aquí me encontré hablando alemán, francés, y español en un intervalo de diez minutos. Aunque no lo mostré, yo estaba extática. Este era el sueño que había tenido por mucho tiempo.

Mi cerebro necesita tiempo para crear nuevas categorías lingüísticas con la intención de evitar mezclar los diferentes sistemas de gramática y palabras entre los idiomas. En este momento, cuando hablo un idioma en algunas ocasiones mi cerebro tiene que responder o entender otro idioma que también se está hablando. Por ejemplo, palabras o estructuras en alemán se insertan en mis pláticas cuando estoy hablando otro idioma. Esta ocurrencia me deja sin palabras, cuando al mismo tiempo lucho por demostrar que sé el idioma. Ahora, trato de no corregirme a mí misma. He estado practicando y ahora puedo separar los tres idiomas más fácilmente. He de aceptar que disfruto que puedo construir una frase con los dos idiomas porque me parece una metáfora buena, para explicar la mezcla de influencias que siento dentro de mí. Esos susurros inesperados de lenguas me recuerdan de lo afortunada que soy de ser parte de este mundo aquí y ahora.

La segunda razón por la cual he decidido ser una estudiante de intercambio es porque quiero estudiar sin la influencia de la estructura educativa y cultural de los Estados Unidos. Separandome de esta influencia educativa, me he permitido despegarme de mis propias expectativas culturales y de educación. En primer lugar, estoy viviendo ahora en mi propia habitación, sin necesidad de preocuparme del grupo. En Alemania paso el tiempo con amigos geniales, pero yo decido como quiero manejar el tiempo. Debido a eso, he aprendido a estar más en armonía con lo que yo necesito. A veces necesito caminar o tomar una siesta o escuchar una canción, yo decido lo que necesito hacer. Estando consciente de esto me permito edificar mejores hábitos. Por lo tanto, me prepara para las interacciones con los demás. He comprendido que aunque aún estoy distante de mi hogar, puedo encontrar un lugar pacífico.

Por lo general, este capítulo de mi vida se trata de la nutrición de mis pasiones y en la persona en que me estoy convirtiendo. Es muy bonito haber alcanzado este punto en mi vida. He aprendido, a apreciar quién soy.

Gracias a todas las personas que me apoyan. Ustedes hacen toda la diferencia.